La Tecnología y sus Opositores
- Arturo Téllez
- 30 oct 2020
- 3 Min. de lectura

¿Y qué sucede después que hemos decidido adoptar cierta tecnología? Pues resulta que aún faltan algunos obstáculos por sortear antes de tener una historia con final feliz. Y es que aun cuando se insiste en los beneficios de la tecnología, no solo a nivel organizacional sino incluso personal, como generadora de productividad y por consecuencia promotora de empleados “más felices”; los implementadores de un proyecto o responsables de las áreas tecnológicas debemos tener conciencia política de lo que esto puede acarrear.
En otras palabras, además de los factores de procesos y organizacionales que pueden inhibir o impulsar la tecnología al interior de una organización, también existen factores de conducta, que están relacionados con los estilos decisionales de los líderes, la cultura, el clima organizacional y la tan manoseada “resistencia al cambio” que pueden atentar contra cualquier proyecto tecnológico. Entre las principales razones que identifico como parte de ésta última están:
Pérdida de estatus y poder
Cambio en el enfoque de toma de decisiones
Incertidumbre o desinformación
Cambio en las relaciones interpersonales o interfuncionales
Seguridad en el trabajo
Roles que pueden oponerse a la tecnología
Así pues del lado del negocio podemos encontrar algunos roles que pudieran ser opositores de la tecnología:
Gerentes. Algunos pueden temer que sus actividades sean automatizadas y por consecuencia perder dominio de su función
Especialistas/Expertos. Temen a verse desplazados por sistemas o herramientas tecnológicas que posean cierta “inteligencia”. Esto es particularmente cierto para las personas involucradas con la generación de información y/o conocimiento dentro de la empresa
No Expertos. Temen a la falta de reconocimiento y a tener menor oportunidad de probarse a sí mismos
Usuarios. Aunque es un tema generacional, recordemos que es la primera vez en la historia organizacional que coexistimos cuatro generaciones de empleados, por lo que algunos aún se resisten a la evangelización tecnológica mayormente conducidos por el temor a volverse menos importantes y perder su fuente de empleo
Sin embargo, también puede haber detractores al interior de la función tecnológica:
Integrantes del área de TI. Algunos intuyen que la tecnología puede volver más autónomo al usuario, por lo que pudieran perder control y poder
Responsables (no formales) a cargo de TI. Puede tener la cachucha de administrador, jefe de sistemas o el eterno coordinador que nunca le fue concedida la máxima posición y por consecuencia carece de la responsabilidad y reconocimiento correspondientes, por lo que prefiere tampoco asumir el riesgo que la tecnología conlleva. No es regla pero puede ser aquel que tiene mucho tiempo fungiendo como “encargado” del área de Sistemas convirtiéndose en un mal necesario para que el engrane funcione.
CIOs. Que la intención sea implementar tecnología no significa que necesariamente haya sido idea del responsable de la función informática. Además nueva tecnología seguramente implica la presencia de especialistas, consultores y fabricantes, pudiendo perder relevancia su rol o función. Conozco algunos CIOs que se mantienen en el paradigma tradicional acerca de que la información es poder y no están dispuestos a soltarlo
¿Cómo anticiparnos a la oposición en la implementación de un proyecto de tecnología?
Ahora bien, dado que los factores arriba mencionados están intrínsecamente relacionados con el comportamiento humano es difícil saber en qué momento surgirá la oposición pero sin duda podemos anticiparnos.
Comunicar en todo momento. Comunicar los beneficios del proyecto, de la tecnología, la razón del cambio y la importancia que juega cada rol en el éxito de esa implementación. Pero de una forma honesta. No podemos por ejemplo, afirmar que nada cambiará y una vez que el proyecto concluye despedir en desbandada como consecuencia de la automatización. Podría resultar contraproducente en el mediano plazo
Integrar estrategias como ‘gamification’ (ludificación) que hagan de la adopción tecnológica un proceso retador, divertido e incluyente
Identificar a los líderes ‘de facto’ para buscar su patrocinio y reconocer su contribución en el proyecto de tal forma que sea visible para quienes pudieran dudar de subirse al barco
Por último, si identificamos que algunos ya se encuentran en la etapa de negación, solo nos queda reconfirmar el soporte de la Alta Dirección y actuar en consecuencia, haciendo los cambios estructurales que sean necesarios, aunque esto signifique prescindir de elementos que pudieran considerarse valiosos.
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